La salud de mujeres y hombres es diferente y desigual. Diferente porque hay factores biológicos (genéticos, fisiológicos, anatómicos, etc.) y factores culturales, sociales, laborales y medioambientales que condicionan de forma diferente la salud y los riesgos de la enfermedad. Muchas veces, estos factores siguen invisibles debido a los patrones androcéntricos de las ciencias de la salud, es decir, a la visión de las enfermedades desde un punto de vista masculino. Desigual porque hay factores que en parte son explicados por el género y que influyen de una manera injusta en la salud de las personas, como son, según Rohlfs, los patrones de socialización, los roles familiares, las obligaciones, las expectativas laborales y los tipos de ocupación9, que se pueden traducir a grandes rasgos en10:
9 Rohlfs, I., Borrell, C. y do C., Fonseca M. Género, desigualdades y salud pública: conocimientos y desconocimientos. Gac Sanit 2000.
10 Murguialday, C., Vázquez, N. y González, L. Un paso más: evaluación del impacto de Género. Cooperacció. 2008.